Filosofia del Aikido

Aikido significa “camino de la unión de las energías del universo”, tanto físicas como mentales o espirituales, es una filosofía de vida que tiende a armonizar al individuo con el resto del universo en busca de un desarrollo integral. Es un arte por medio del cual se puede llegar a la autorrealización o autoexpresión, aunque también es una ciencia porque en su aprendizaje hay que estudiar y aplicar las leyes físicas naturales (gravedad, inercia, palanca, equilibrio, etc.). Sirve como defensa personal cuando sus técnicas se aplican de forma correcta en casos concretos, y tiene su parte deportiva pues hay una actividad encaminada al mejoramiento fisiológico del individuo.

AI=Unión, armonía
KI=Energía
DO=Camino

Principios de Aikido

No es posible cubrir aquí, todos los principios de Aikido y mucho menos dar gran detalle de ellos. Hay unos principios en Aikido, que forman el núcleo de la técnica, que un Aikidoka puede ejecutar. Estos principios también pueden ser usados en la vida cotidiana, durante la relación con otras personas. El Aikido usa el concepto de Ki. El Aikido es uno de las artes marciales más espirituales, hasta el punto de que ha sido llamado “zen en movimiento”. El nombre de Aikido se puede traducir como la Vía de la armonía con el Ki. Saber exactamente lo que es el Ki, es algo polémico. Algunos creen que el Ki físico, simplemente no existe. En cambio, el espíritu, la intención, la coordinación biofisicopsicológica mediante la relajación y el conocimiento son la base de los conceptos usados en su enseñanza. Estos Aikidokas a veces tienden a fruncir el entrecejo en el aspecto filosófico/espiritual del Ki.
Otros Aikidokas creen que el Ki existe como una entidad física y puede ser transmitido por el espacio. Ellos, en cambio, suelen usar conceptos como el Ki del universo, extiende el Ki, etc.
El hecho del asunto es que hay gran parte de Aikidokas que está, y sin ninguna duda continuará, en su “aventura en busca del Ki”.
Sin duda ésta ha sido la pregunta más difícil de escribir, y también la más difícil de responder. En el asunto de la naturaleza del Ki, quizás más que en cualquier otra área del Aikido, el Aikidoka debe encontrar su propia respuesta, cualquier que ella sea. La última palabra en este asunto fue dejada por el Doshu Kisshomaru Ueshiba, hijo de O Sensei:
“Oímos a veces a estudiantes que dicen que “es un sentimiento de algún tipo de energía que viene cuando mente y cuerpo están en armonía”, o “es un poder extraño, vital que aparece inesperadamente a veces, de un poder desconocido”, o “es el sentido de la perfecta sincronización de la respiración en la práctica del Aikido”, o “es un movimiento espontáneo, inconsciente que refresca mente y cuerpo después de un buen entrenamiento“ y otras tantas definiciones. Cada respuesta es válida en el sentido de que es una reacción verdadera ganada por la experiencia real personal. Y al ser una expresión directa de un sentimiento, contiene una certeza que no se puede negar. Si ésto es así, las diferencias en las contestaciones es lógica, y la gran variedad se produce no sólo por la dificultad en definir el Ki, sino que nos demuestra que la profundidad y anchura de Ki desafía el ser abarcado por una definición sola”. (El Espíritu del Aikido)

Proyección del Ki

Muchos practicantes de Aikido comienzan el desarrollo de una técnica, pensando “ahora debo proyectar el Ki”. Esto no es correcto, en el sentido de que siempre debemos estar extendiendo el Ki, es más, si alguien está
relajado de manera permanente, entonces el Ki se extiende de forma natural. Proyectar el Ki es también uno de los cuatro principios de unificación de mente y cuerpo. La proyección de Ki es un principio de la mente, que afecta al cuerpo. La mente dirige el cuerpo y la proyección de Ki es el eslabón entre el pensamiento en la mente y la acción del cuerpo. Otra manera de decir “proyección de Ki” es decir: “Proyectar la mente”.
Muchos aikidokas extienden sus brazos de forma física, pero carecen de la unidad de la mente en el desarrollo del movimiento esto es “extienden los brazos” y no “proyectan Ki”.

Conoce la mente de tu oponente

En el “Arte de la guerra”, Sun Tzu escribe: “si conoces a tu enemigo y te conoces a ti mismo, no tienes porqué temer el resultado de cientos de combates. Si te conoces a ti pero no a tu enemigo, por cada victoria también sufrirás derrotas. Si no te conoces y tampoco conoces a tu enemigo, sucumbirás en todos los combates”. El maestro Koichi Tohei, ofrece la norma paralela “conoce la mente de tu oponente”. En el desarrollo del arte del Aikido, la energía de Tori (defensor inicial) debe armonizarse con la del Uke (atacante inicial). Antes de que alguien pueda estar en armonía con la energía de otro debe determinar primero las intenciones del atacante. Esta intención puede ser descompuesta en dos partes: la intención de la mente y la del cuerpo. Antes de efectuar un ataque, Uke tendrá una cierta actitud mental. Si esta actitud culmina en un ataque, este tendrá ciertas características en términos de direción e intensidad. Para conseguir una defensa exitosa, el Aikidoka debe captar tanto el componente mental como el componente físico del ataque de Uke, y esta comprensión debe comenzar por la mente de Uke. Mediante una sensibilidad a los estados mental y físico del atacante, el defensor comprenderá las intenciones exactas de Uke, y aplicará la técnica apropiada de forma natural. Cuando un novato comienza a estudiar Aikido, a menudo oye de los estudiantes más antiguos y de los propios instructores: “guía la mente de tu adversario, su cuerpo le seguirá”. Esto es solo posible si primero comprendemos la mente del oponente.

Respeta el Ki de tu oponente

Se trata de una simple ampliación de los principios mencionados. El ataque de Uke posee distintos elementos de dirección, velocidad e intensidad, los cuales deben ser reconocidos. Una vez identificados, Tori debe moverse en armonía con esos elementos para obtener una técnica exitosa. En su libro, “Aikido y la esfera dinámica”, Oscar Ratti y Adela Westbrook definen los movimientos de Uke y de Tori, en las fases tempranas de un ataque como movimientos de convergencia. La meta del defensor es moverse en armonía con la energía de Uke, conduciéndola a un circuito de neutralización, un movimiento por sí muy natural que desvanece la energía del atacante sin causar daños, en el que el éxito estriba en no interferir con la energía del atacante. Tal tipo de movimiento no es posible si primero no reconocemos el Ki de Uke y le respetamos.

Ponte en el lugar de tu adversario

En “Aikido con Ki”, Koretoshi Maruyama, actual jefe instructor de la Sociedad Internacional de Ki, escribe: “incluso si piensas que alguien está equivocado, primero intenta entender su opinión. Debes ponerte en su lugar”. Colocándote en el lugar de alguien, desarrollas una comprensión diferente de su punto de vista y de sus motivaciones. Tal tipo de comprensión te permite reducir una situación potencialmente explosiva, eliminando la necesidad de un altercado físico. Si se presenta un ataque, la ejecución de una técnica de Aikido, típicamente implica sustituir el centro de Tori por el centro de Uke. Considerando que Uke inicia el movimiento de ataque, Tori desarrollará una técnica en la que él llegue a ser el centro del movimiento, conduciendo la energía de Uke en dicho proceso.

Actúa con confianza

Si Tori ha seguido los cuatro primeros principios, desarrollaría simplemente la técnica sin vacilación. Si Tori carece de confianza puede vacilar, lo que perturbará la armonía de la energía atacante y la conducción de Tori, la técnica puede llegar a ser abortada. Will Reed, en “Ki: una guía práctica para occidentales”, dice algo
mejor: “Haz las cosas en tu mente rápidamente y relájate completamente sabiendo que está hecho”.

Centro/ hara

El centro de uno (el físico y el marcial) es sólo la mitad del cuerpo. Localizado en el abdomen (hara), sirve como la fuente/ enfoque del Ki y como punto de equilibrio cuando se ejecutan las técnicas. Intente levantar algo directamente lejos de usted, y después intente levantar el mismo objeto cuando está debajo suyo, ¿es mucho más fácil cuando está en el “centro”, verdad?. Mantener un conocimiento de su centro y el de su compañero de entrenamiento hace que las técnicas de Aikido sean ejecutables sin hacer fuerza.

Todos estos principios poseen múltiples aplicaciones y significados. El concepto que un Aikidoka confiere inicialmente a uno de estos principios, puede cambiar más tarde, al darse cuenta de la existencia de otras formas de enfocar una situación determinada. El Aikido es un camino en el cual, cuando una puerta se abre, podemos encontrar otras donde elegir y algunas de esas puertas nos pueden hacer volver a la original. Sin embargo no nos parecerá la misma que atravesamos en la primera ocasión.

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